«Síndrome de Resignación» Una obra cruda y necesaria sobre la adicción y el trauma
La obra se basa en el síndrome de resignación, una enfermedad misteriosa que afecta a hijos de familias que buscan asilo en Suecia. Sin embargo, la dramaturgia va más allá de la enfermedad en sí, y busca hacer una analogía con los efectos de la adicción. «La adicción es un trauma», explica Ibaceta, quien se inspiró en los postulados del médico canadiense Gabor Mate. Quien indica que la adicción es un problema complejo arraigado en el trauma y el dolor emocional. La clave para entender la adicción es preguntar «¿qué te ocurrió?» en lugar de «¿qué está mal contigo?». Mate destaca que la adicción no es una elección, sino una respuesta al sufrimiento humano, y que requiere compasión y entendimiento en lugar de castigo. La adicción puede manifestarse en diversas conductas, desde sustancias hasta comportamientos compulsivos, y afecta a personas de todas las clases sociales. El tratamiento debe enfocarse en resolver los traumas subyacentes y abordar las necesidades emocionales de cada individuo.
La puesta en escena es cruda y precisa, sin caer en la victimización ni la autocompasión. Los actores, Jacqueline Adrian y Juan Gálvez, ofrecen una actuación intensa y emocionalmente cargada. La dirección utiliza el espacio de Casa Palacio de manera innovadora, creando una experiencia escénica completa que dialoga con la arquitectura y la instalación.
«Síndrome de Resignación» es una obra necesaria, que desafía la percepción del público sobre la adicción y su relación con el trauma. Es una llamada a la reflexión y la acción, que invita a reconsiderar la forma en que abordamos este problema social.
Donde el espectador, en términos sociales, permite justificar y visibilizar la problemática abordada en la obra «Síndrome de Resignación»:
1. La pobreza y la exclusión social son factores que contribuyen a la drogadicción y el abandono.
2. La estigmatización y el rechazo social hacia las personas con problemas de drogadicción y salud mental perpetúan el ciclo de abandono.
3. La falta de acceso a servicios de salud mental y tratamiento para la drogadicción es un problema grave en muchas comunidades.
4. La invisibilización de la problemática de la drogadicción y el abandono social impide la creación de políticas públicas efectivas para abordarla.
5. La adicción como punta del iceberg de experiencias traumáticas que el sujeto ha experimentado en su historia de vida. Muchas de estas experiencias están asociadas a la infancia.
6. En muchos casos existe un patrón generacional de la historia del trauma y la relación con la adicción.
Se puede decir que la Obra «Síndrome de Resignación» en términos artísticos cumple con su propósito, ya que es una herramienta poderosa para sensibilizar y concienciar al público, En donde la magia de los actores Jacqueline Adrian y Juan Gálvez ofrecen una actuación impresionante que cautiva al espectador, logrando una conexión emocional profunda con el personaje y con el espectador.
Vemos a Norma una Madre, desesperada, conmovedora y auténtica donde logra transmitir angustia y la frustración de una mujer que lucha por salvar a su hijo, su presencia escénica es intensa y emocionalmente cargada.
Mientras que Juan Galvez que personifica a César, el hijo adicto, es cruda y realista. Logrando capturar la lucha interna y la desesperación de un joven atrapado en la adicción. Logrando un papel convincente y emocionalmente impactante, jugando con los tonos, miradas pasos y pausas que destacan en la obra.
Ambos Logran juntos desarrollar una historia creíble, natural, fluida, trabajada en el humor negro y generar una tensión palpable en escena, destacando los espacios mentales de los personajes, reflejando la complejidad de la relación madre-hijo y hacen que la obra sea una experiencia emocionalmente impactante y memorable.
«Síndrome de Resignación “es una obra teatral que surge de una profunda investigación sobre la adicción, la salud mental y el abandono social. La creadora, Mara Ibaceta, utiliza el espacio no convencional de Casa Palacio donde busca crear una experiencia que se adapte al lugar, utilizando el subterráneo como metáfora de la realidad subterránea que se quiere ignorar para crear una experiencia inmersiva que invita al espectador a reflexionar sobre la realidad subterránea de la sociedad, donde personas y comunidades son ignoradas y abandonadas y el espectador se enfrenta a una realidad que no puede ignorar.
Creando una experiencia inmersiva que no solo se escucha, sino que también se percibe y se siente donde el público puede transitar por el espacio, acercarse o alejarse de los personajes, y sentir la humedad y el frío del subterráneo. Esto crea una conexión emocional profunda con la historia y los personajes. En este impacto emocional hace de la obra es un llamado a la reflexión y la conciencia, invitando al espectador a considerar la realidad subterránea de la sociedad y su impacto en las personas y las comunidades.












