“Playa ancha : recordando en el día internacional de los derechos humanos, el país que rompió a sus niños”

Matias Orellana Toro
Matias Orellana Toro
Columnista | Diario el Minuto

En Chile, la infancia no ha sido cuidada: ha sido vulnerada, golpeada, institucionalizada y silenciada. Y el caso del emblemático CREAD Playa Ancha es su símbolo aún, más brutal.
Casi cincuenta años de violaciones sistemáticas documentadas por organismos nacionales e internacionales, demuestran que el Estado chileno no falló esporádicamente: falló estructuralmente, falló por omisión, por negligencia, por ceguera política… y, muchas veces, por complicidad.

Esta es la historia de un país que rompió a sus niños, y de cómo, una vez más, intenta cerrar las heridas con carpetas administrativas, muchas de ellas vacías,  acuerdos judiciales y silencios institucionales.
Pero también es la historia de quienes nos hemos negado callar. Como sobrevivientes del sistema residencial y estatal, quienes alzamos la voz en nombre de una generación que creció encerrada mientras Chile miraba hacia otro lado.

Hace unos días, tuve la oportunidad de visitar el Cread de Playa Ancha y escuchar las conmovedoras historias de Cristina y Claudio, dos sobrevivientes del sistema estatal, que han sufrido en carne propia la negligencia y el abandono, caminar junto a ellos deteniendo el tiempo a cada paso que dábamos, era desgarrador, esa infancia que en cada rincón del Cread de Playa ancha, me apretaba el corazón y veía, en mis hermanos, las secuelas del abandono estatal y la institucionalización.

Sus testimonios, cargados de dolor y valentía, me impactaron profundamente y me hicieron reflexionar sobre la importancia de alzar la voz para aquellos que no han sido escuchados. Cuantos de ellos y ellas quedaron en el absoluto silencio y en el olvido.

Ellos son más que sobrevivientes, son ejemplos de resiliencia y determinación. A pesar de las adversidades, han encontrado la fuerza para seguir adelante, educarse, fortalecerse y reinventarse y luchar por justicia y reparación, desde nuestros corazones heridos buscando la explicación de lo que el propio estado ha fallado, y así, aún no pide perdón.

Sus historias son un llamado a la acción para que todos nos unamos en la lucha por los derechos de los niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas del sistema estatal.

El horror a puertas cerradas

Durante décadas la opinión pública discutía reformas, slogans y promesas, adentro del CREAD Playa Ancha los niños eran golpeados, torturados, humillados y medicados para silenciar su dolor, Me recuerdan a un muchacho con Síndrome de Down, Marcelo que era llevado de un lugar a otro amarrado desde la cintura como un animalito, de inmediato recordé el concepto de “capa animal, este menor en situación irregular, cuyos padres son exactamente iguales a él y aún están más destruidos a medida que van cayendo de la escala”.

Los antecedentes no son metáforas ni exageraciones:

  • Niños arrojados desde camarotes.
  • Adolescentes arrastrados por escaleras.
  • Duchas frías forzadas hasta perder dientes.
  • Llaves de judo, estrangulamientos y amenazas permanentes.
  • Golpes sistemáticos como método de “disciplina”.
  • Sedaciones antipsicóticas usadas como castigo.
  • Violaciones durante fugas que nadie impidió.
  • Castigos colectivos llamados “cobrar”: niños obligados a golpear a otros.
  • La celda del Castigo.
  • Abusos y maltratos psicológicos permanentes, etc, etc ……..etc.

La ONU, la CIDH, el INDH, Las reiteradas denuncias efectuadas por los propios sobrevivientes del Sename, la prensa, madres desesperadas, e incluso profesionales internos describieron lo mismo: Playa Ancha era una cárcel, un espacio donde la violencia era regla y la infancia, una categoría sin derechos.

El Estado lo sabía, aun así, demoró años en cerrarlo, espacios con historia y con dolor, como si muchos quisieran llevar esto al olvido, mientras en sus corredores aún se siente el silencio, el llanto apretados de las paredes que en algún momento fueron el pañuelo de los más indefensos y olvidados, niños…….., niñas…….. Y adolescentes.

Una investigación que se desangró durante una década

Diez años tardó la justicia en avanzar un proceso plagado de irregularidades:
declaraciones extraviadas, pericias no realizadas, niños que jamás fueron citados,
errores en la aplicación de la ley penal, fiscalías que patearon audiencias una y otra vez.

Y cuando por fin se esperaba una verdad judicial, la Fiscalía Regional de Valparaíso propuso una suspensión condicional del procedimiento:
no cárcel, no reconocimiento de culpa, no condena.
Solo:

  • No acercarse a las víctimas.
  • Donar dinero al Programa Mi Abogado.
  • Fijar domicilio.

Por tres años.
Después, sobreseídos. Caso cerrado, y los niños que?

Un acuerdo pensado para adultos, dijo una de las partes querellantes.
Un acuerdo que no considera a las víctimas, que no garantiza la no repetición, que no repara nada.
Un acuerdo que ofende, daña y maltrata y lo peor, que es naturalizado

Así se pretende cerrar el caso más brutal de maltrato estatal a niños en Chile.

La voz que emerge del encierro de la institucionalidad

Para mí, como sobreviviente del sistema residencial, estatal y como defensor de derechos humanos de los niños, esta no es una discusión jurídica: es una herida viva, que hasta hoy en día siguen repitiéndose patrones que no solo marcan, sino, terminan dañando esas pequeñas vidas.

“Los niños institucionalizados no solo fuimos abandonados: fuimos violentados por quienes tenían la obligación legal de protegernos. Lo que ocurrió en Playa Ancha no es un error: es la consecuencia lógica de un Estado que nunca nos vio como sujetos de derechos”.

Nuestra mirada, desde la experiencia, es la de miles de niños que crecieron en residencias, hogares, internados y centros cerrados donde la violencia era rutina.

Destaco que el gran problema en Chile es estructural:

  • El Poder Ejecutivo administró por décadas un sistema sin estándares, sin recursos, sin supervisión real, en muchos casos entregando la responsabilidad a terceros y abandonándolos en el propio olvido.
  • El Poder Legislativo ignoró durante años reformas urgentes, aprobó parches y permitió que la protección de la infancia fuera administrada como un contrato de subvención, incluso para algunos políticos la infancia fue una caja pagadora.
  • El Poder Judicial resolvió miles de causas de protección sin escuchar a los niños, sin seguimiento, sin exigibilidad efectiva de derechos.

“Ninguno de los tres poderes estuvo a la altura. A los niños nos falló el Estado completo. Y cuando el Estado te falla, se derrumba todo”.

 Nosotros como sobrevivientes no queremos venganza: queremos verdad, justicia y no repetición

Lo que necesitamos del Cread de Playa Ancha no es solo condena judicial.

Necesitamos algo profundo, más político y más moral:

  • Reconocimiento del daño histórico.
  • Hacer del cread de playa ancha un espacio Simbólico de memoria, donde se recuerde la importancia de proteger, prevenir y respetar los derechos de los niños más vulnerados.
  • Justicia oportuna.
  • Reparación integral: salud mental, acompañamiento, garantías de futuro.
  • Y sobre todo: garantía de no repetición.

Porque lo más grave no es que Playa Ancha existiera.
Lo más grave es que otros “Playa Ancha” siguen existiendo, bajo nuevos nombres, nuevas estructuras y las mismas lógicas de abandono.

Debo señalar que “La infancia vulnerada en Chile no necesita discursos. Necesita un Estado que deje de mirar y naturalizar el horror como una variable administrativa.”

Una herida nacional que exige respuesta política

Este caso no es un capítulo más del fracaso institucional: es un espejo incómodo del país que hemos construido y hemos permitido.

La pregunta no es si hubo torturas. Ya que está acreditado.
La pregunta es otra:

¿Qué país somos, si aceptamos que el Estado torture niños y después cierre los casos sin condena?

Playa Ancha es el testimonio vivo de un pacto social roto.
La prueba fehaciente de que en Chile la infancia nunca fue prioridad.
La evidencia de que los niños pobres fueron la última fila, la que nadie ve.

Y también es la advertencia final:

Si no hay verdad, justicia y reparación, la historia va a repetirse. Sea cual nombre le den, pues, serán otros niños los que paguen el alto precio.

Chile está ante un punto de no retorno

Cerrando el Cread de Playa Ancha no cerrara el horror.
Cerrar SENAME no borró sus consecuencias.
Cerrar causas judiciales sin condenas es un insulto a quienes sobrevivieron.

La pregunta que debemos hacernos es simple:

¿Permitiremos que esta herida siga sepultando en silencio, los errores y horrores del estado?
¿O seremos capaces de construir, por primera vez, un país que ponga la infancia en el centro y no en el basurero institucional?

Muchos de los sobrevivientes ya hicieron su parte: hablaron, denunciaron y no sé cómo sobrevivieron.
Ahora le toca al Estado, a la justicia y a la sociedad completa decidir si seguirá mirando hacia otro lado o si, por fin, hará lo que nunca hizo: Cuidar a sus niños.

Sin embargo, quienes hemos buscado, actos reales y simbólicos, el cread de playa ancha podría convertirse el primer acto en demostrar una primera mirada hacia el reconocimiento al dolor de una infancia vulnerada por el propio Estado

Conclusión

La historia del CREAD Playa Ancha es un recordatorio doloroso de la vulneración sistemática de los derechos humanos de los niños en Chile. Es hora de que el Estado asuma su responsabilidad y trabaje hacia la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas.

«El país que rompió a sus niños, debe ser el país que los reconstruya»

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, es fundamental reflexionar sobre la importancia de proteger a los más vulnerables y garantizar que nunca más se repitan los horrores del pasado. La infancia vulnerada en Chile no necesita discursos, necesita acción y compromiso real para cambiar su realidad.

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