La Contraloría General de la República (CGR) publicó un informe que golpea directamente a la línea de flotación del Estado: 517 obras públicas quedaron paralizadas sin ningún registro de recontratación en la última década, revelando un patrón de ineficiencia, negligencia administrativa y falta absoluta de continuidad en la inversión pública.
Por: OED Marcelo Bustamante, Columnista, Diario El Minuto
A esto se suman 13 obras recontratadas con sobrecostos superiores al 50%, llegando algunas a triplicar su valor inicial, un escenario que no solo compromete recursos fiscales, sino que deja a comunidades enteras sin infraestructura esencial.
No se trata de un hallazgo menor. El análisis contempló 166.786 proyectos entre 2015 y mayo de 2025, y expone una falla sistémica que atraviesa gobiernos, ministerios, servicios públicos y mecanismos de control. Una década entera de obras inconclusas, recontrataciones tardías y sobreprecios injustificables.
El abandono de obras críticas: educación, salud y vivienda nuevamente golpeadas
Los servicios más afectados pertenecen justamente a áreas esenciales:
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Servicio de Salud Metropolitano Sur: 3 obras por $279.547 millones.
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Junji: 67 proyectos paralizados por $49.117 millones.
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Serviu Biobío: 18 obras detenidas por $40.441 millones.
Es decir, infraestructura para niños, familias vulnerables y pacientes quedó abandonada durante años sin recontratación ni solución.
El período más crítico fue entre 2021 y 2024, cuando se acumularon 224 obras paralizadas sin continuidad.
Infancia afectada: jardines infantiles y centros comunitarios sin terminar
Entre las obras abandonadas destacan casos emblemáticos que afectan directamente a comunidades:
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Jardín Infantil y Sala Cuna Ubaldo Mansilla (Los Lagos): más de mil millones adjudicados en 2017, avance detenido y sin continuidad.
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Mercado de Arauco: seis años paralizado, sin respuestas.
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Jardín Infantil Las Torres (Cerrillos): contrato terminado anticipadamente y sin nueva adjudicación.
Cada uno de estos proyectos representa años de espera, sueños detenidos y barrios completos afectados.
Recontrataciones tardías y sobrecostos que escalan sin control
La CGR detectó además 295 obras recontratadas, acumulando sobrecostos por $312.642 millones.
La reactivación tardó 17 meses en promedio, tiempo en que las obras permanecieron abandonadas, expuestas al deterioro y a costos crecientes.
Pero lo más grave son las 13 obras cuyo valor aumentó más del 50% respecto del monto original.
Algunas incluso triplicaron su costo, abriendo interrogantes serios sobre:
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Falta de planificación
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Supervisión deficiente
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Posibles irregularidades
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Riesgos de corrupción
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Contratos sin control técnico adecuado
La Junji, nuevamente, lidera la lista con 70 obras recontratadas con sobreprecio.
Contraloría interviene: fiscalizaciones y exigencias inmediatas
Ante el diagnóstico crítico, Contraloría anunció:
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Fiscalización especial a obras con sobrecostos superiores al 50%.
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Investigación a tres obras recontratadas con la misma empresa.
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Exigencia a todos los servicios públicos de actualizar el estado real de las 517 obras paralizadas.
Muchos proyectos aparecen abandonados en el sistema SISGEOB con datos incompletos o desactualizados, lo que evidencia desorden administrativo y falta de seguimiento.
Un síntoma de un problema mayor: una institucionalidad incapaz de asegurar continuidad
El informe no muestra solo cifras.
Muestra una realidad incómoda:
✔ Obras que se abandonan
✔ Servicios que no recontratan
✔ Sobreprecios que escalan sin justificación
✔ Proyectos estratégicos que quedan en el limbo
✔ Familias que esperan por años
✔ Una institucionalidad que no controla lo que financia
La pregunta que subyace es simple y brutal:
¿Quién responde por esta pérdida multimillonaria de recursos públicos y por el daño causado a las comunidades?
Conclusión: crisis estructural que exige una reforma profunda
Las 517 obras abandonadas y los sobrecostos detectados no son un accidente, ni un hecho aislado.
Son la expresión de un sistema que no asegura continuidad, no fiscaliza y no protege el dinero público.
Chile necesita urgentemente:
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Reformar los mecanismos de licitación
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Fortalecer controles técnicos y financieros
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Transparentar recontrataciones
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Modernizar el sistema de seguimiento
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Garantizar que las obras sociales se concluyan
Porque detrás de cada obra abandonada hay:
un barrio incompleto, una comunidad postergada, un jardín infantil vacío, un hospital sin terminar.
La inversión pública no puede seguir siendo un ejercicio de improvisación.












