Próximo Objetivo ¿Irán?

El de 8 mayo de este año el mundo recibió una nueva “sorpresa” del tempestuoso presidente Donald Trump. Estados Unidos se retira del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) respecto a Irán y restablece las sanciones económicas a dicho país (sanciones que parece nunca fueron levantadas del todo). Algo que no agrada a los aliados europeos, dado que Irán ha estado cumpliendo los acuerdos y aceptó el monitoreo sobre su plan nuclear.  Una actitud para muchos, considerada irresponsable.

El plan conocido por sus siglas JCPOA, ha sido considerado uno de los grandes éxitos de la diplomacia, que permitió terminar con el ambicioso plan de proliferación nuclear de Irán. Dicho país, tenía un programa nuclear, que en apariencia era pacífico, existía la sospecha de que tenía fines militares. No en vano las fuerzas armadas iraníes, habían alcanzado importantes desarrollos en materia de misiles balísticos con alcances hasta los 2.000 km. La creciente tensión con Israel, unido a una agenda con el claro objetivo de transformarse en una potencia regional y la amenaza velada de una intervención militar de Estados Unidos, llevó al régimen de los ayatollahs, a  seguir los pasos de Corea del Norte y convertirse en una potencia nuclear.  La amenaza directa de Israel de hacer uso de su poder nuclear, llevó a los países centrales a dirigir esfuerzos con la finalidad de reducir las tensiones.  El presidente de Estados Unidos, Obama,  tuvo un papel destacado, y en el marco de negociaciones que involucró no solo la hábil diplomacia persa, sino también a los integrantes permanentes del Consejo de Seguridad, más Alemania y la Unión Europea.

Las negociaciones no fueron para nada fáciles, en su momento un virus informático generado por Israel generó serios contratiempos al sistema de enriquecimiento de uranio iraní. El primer acuerdo interno fue firmado en 2013 y finalmente en 2015 fue suscripto el acuerdo definitivo. Esto abrió las puertas a que la Agencia internacional de energía atómica pudiera llevar a cabo inspecciones, el compromiso de Irán eliminar sus reservas de uranio enriquecido, además de otras medidas de confianza. El régimen iraní llegó a este acuerdo, que podemos calificarlo de exitoso desde la perspectiva de Teherán, dado que los sectores duros de Washington y Tel Aviv se oponían a que Irán contara con capacidad nuclear, no lograron su objetivo. Irán conservó su industria nuclear y comenzó el levantamiento de sanciones que tenían a la economía de dicho país en una situación difícil. La política del ex presidente Ahmadineyad, tuvo sus consecuencias en el aspecto económico, dado que el actual presidente Rouhani, al asumir la presidencia en 2013 se encontró con una inflación del 40%, miles de millones de dólares de fondos propios congelados, recesión y la urgente necesidad de buscar una salida luego de ocho años de sanciones.  El acuerdo JCPOA, permitió a Irán recuperar mercados petroleros, rescatar parte de fondos embargados en el exterior, un tímido crecimiento económico y la posibilidad de recibir inversiones extranjeras.

El acuerdo JCPOA, le dio oxígeno a un régimen sospechado de apoyar el terrorismo – Argentina tiene un conflicto abierto por el atentado a la mutual judía AMIA en 1994 – y que está detrás de una poderosa ONG, también considerada terrorista, que es el movimiento libanés Hezbollah. Esto fue objeto de importantes cuestionamientos en Europa y los propios Estados Unidos. Esto fuer refutado por las consecuencias del acuerdo en los planos político y también económico, lectura que hizo el régimen, que esperaba una rápida recuperación.  No obstante el optimismo inicial,  el régimen debe hacer frente a un elevado índice de desempleo que afecta especialmente a los jóvenes (29%). Los recortes en materia social, se han hecho sentir y ello generó malhumor social que desencadenó protestas e importantes movilizaciones, reprimidos con dureza por el régimen.  Las sanciones también trajeron consecuencias para el sistema financiero iraní, dado que los beneficios de las divisas provenientes del petróleo no han llegado al resto de la economía, a lo que debemos agregar las prioridades de la agenda exterior iraní. La crisis del ISIS, la rivalidad con Arabia Saudita, la guerra civil siria, demandaron que importantes recursos se destinaran al área de defensa y al apoyo de los aliados en Irak, Líbano y Siria.  La corrupción es otro serio problema del país, especialmente por los beneficios económicos de la élite del régimen y las prebendas que reciben muchos líderes religiosos o cercanos al poder. Ello incluye a la Guardia Revolucionaria, que tiene una importante red de negocios dentro y fuera del país con importantes beneficios.

Irán estos últimos tiempos a pesar de sus problemas internos, ha jugado un papel clave, especialmente para apoyar a Irak (60% de la población chiíta) en su lucha contra el siniestro ISIS. De alguna manera, Estados Unidos e Irán tuvieron un enemigo común.  Siria, ha sido otras de las prioridades de Teherán. El apoyo fue abierto a través del envío de consejeros militares, la movilización de milicias de Hezbollah (financiadas por Irán) y el despliegue de fuerzas especiales iraníes.  Irán se ha ido fortaleciendo, especialmente gracias a que su aliado sirio ha sobrevivido a la embestida de los grupos salafistas y rebeldes apoyados por Estados Unidos y Arabia Saudita.  Las elecciones en Líbano, ha significado un avance del grupo Hezbollah en dicho actor clave. Este avance político de Teherán lo vemos con su apoyo abierto a los rebeldes hutíes en Yemen (tema que hemos tocado en El Minuto). Las pretensiones saudíes de convertirse en potencia regional, chocan abiertamente con Irán. Ambos actores combaten abiertamente a través de terceros, en Siria, Irak, Yemen  y en menor medida en Qatar, país que se ha visto bajo amenaza abierta de Riad, por su acercamiento a Teherán.

El presidente Donald Trump criticó severamente al acuerdo nuclear con Teherán, considerándolo una vergüenza. Dando lugar a las posturas más duras de la Casa Blanca buscó por diversos medios, salirse del acuerdo, cosa que hizo este 8 de mayo. Mientras que Trump anunciaba con “bombos y platillos” la salida de Estados Unidos del acuerdo, una confusa situación  se daba en los Altos del Golán, donde Israel denunció un ataque con cohetes y misiles por parte de las fuerzas especiales iraníes desplegadas en Siria, a objetivos militares propios en los Altos del Golán. Según fuentes israelíes el dispositivo antimisiles que protege su territorio tuvo una elevada tasa de eficacia.  Sobre la base de este ataque, Israel lanzó una ofensiva limitada con su fuerza aérea contra objetivos de la fuerza al Quds iraní y tropas sirias en las cercanías de Damasco, ocasionando diversos daños y la muerte de una veintena de soldados. Siria señaló que los misiles lanzados por la fuerza aérea israelí fueron destruidos en gran parte.  Es altamente probable que hubo un incidente, quien lo comenzó entra en el terreno de las conjeturas, seguramente sean mensajes que se envían las partes, para medir el nivel de respuesta y conocer capacidades reales del adversario.  Pero nos atrevemos a decir, que un ataque a las posiciones israelíes sobre el Golán podrían tener como objeto, no solo una respuesta militar israelí, sino mostrar como traidores a quienes combaten a Damasco, dado que el verdadero enemigo, es Israel, no al Assad.

Israel busca mantener de alguna manera alejado a los sirios del Golán y que está zona que detenta desde 1967 no sea infiltrado por los bandos en pugna. Por otro lado busca desgastar y generar contratiempos a la presencia de Irán en Siria, dado que esta, no solo está destinada para apoyar al régimen de Al Assad, sino también a los millares de combatientes de Hezbollah que operan en Siria. Desde la guerra de 2006, el Hezbollah ha reconstruido su infraestructura militar, mucho más perfeccionada, a lo que se agrega que millares de milicianos tienen varios años de experiencia bélica en los campos de batalla sirios. Israel sabe lo que significa ello para su propia seguridad y es preciso medir las fuerzas del adversario. Por otro lado este incidente está estrechamente relacionado con el endurecimiento de Estados Unidos con Irán, algo que Israel busca beneficiarse al máximo, dado que esto potencia también rivalidades y diferencias políticas entre los estados árabes. Las diferencias y constantes conflictos entre los regímenes árabes, siempre ha sido una garantía de supervivencia para Israel.  

Estados Unidos próximamente inaugurará su sede diplomática en Jerusalén, capital que no es reconocida internacionalmente, y menos las anexiones realizadas en 1967. Esto generará mayores tensiones, que Irán buscará de alguna manera beneficiarse e intentará aglutinar a parte de la opinión pública del Medio Oriente a su favor.  Pero la creciente tensión puede derivar en una nueva guerra entre Israel y el Hezbollah, pues la consolidación de dicho grupo en la escena política libanesa, es preocupante y refuerza el rol de Irán como árbitro en la región. Tarde o temprano, Teherán buscará para presionar aún más Israel, ayudar a grupos palestinos. En su momento Hamas se benefició, a pesar de las profundas diferencias con Teherán, de su ayuda, que ha ocasionado muchos problemas de seguridad y dinero a Israel.

La retirada de Estados Unidos del JCPOA, es un grave error, y una mala señal para otro “enano nuclear”, Corea del Norte. Las dudas quedarán despejadas en la cumbre de Singapur entre Kim jong un y Trump. En atención a las tensiones con Rusia y China, es muy probable que estos actores, que tienen un papel en el JCPOA, de alguna manera apoyen al régimen de Irán, tanto en lo político, económico como militar.  El escenario de una escalada bélica en la región no debe quedar descartado, pero el escenario que Irán decida volver a la proliferación nuclear, no es algo lejano y en esto tendrá mucho que ver Rusia y China, que pueden proveer del know how necesario, o en su defecto, que no quisieran darle a Irán “rienda suelta” si puede canalizarse una sustancial ayuda militar.

La decisión de Estados Unidos de salir del JCPOA, fue objeto de críticas de sus aliados mas cercanos como Francia. Hay millonarios negocios en marcha con Irán, el retorno de las sanciones económicas, hará naufragar importantes proyectos para empresas europeas, especialmente de Francia y Alemania, todas ellas serias rivales de empresas estadounidenses. ¿Será que no solo se busca debilitar a Irán en beneficio de Israel y Arabia Saudita, sino también reducir la influencia económica de empresas europeas, que en mas de un caso son mas competitivas que las de Estados Unidos?

Una vez más Trump, posiblemente motivado por cuestiones domésticas, abrió las puertas a una situación que puede tornarse inmanejable. La duda es si los halcones de la Casa Blanca apostarán a una intervención militar, aunque sea limitada, a Irán, cuyas derivaciones políticas, serán aún más graves y puede desestabilizar toda una región de alto valor estratégico a nivel global.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Corresponsal Del Diario el Minuto en Argentina

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