Popeye, señala a Felipe González “Aprendimos a usar carros-bomba gracias a un etarra “

Popeye es el apodo que recibía Jhon Jairo Velásquez Vásquez, mientras prestaba sus servicios como sicario a Pablo Emilio Escobar Gaviria, uno de los más grandes narcotraficantes que ha parido el suelo colombiano. Luego de ser asesinado Escobar en manos policiales, “Popeye” tuvo que pasar 23 años tras las rejas, condenado por participar directamente de la muerte de más de 300 personas. Desde que quedó en libertad, Jairo se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades. El ex sicario de Pablo Escobar suele usar su cuenta de Twitter para desafiar al Estado con constantes mensajes provocadores, se toma fotografías con armas, se le ha visto amenazar a ciudadanos por las calles de Medellín y ahora, se  reúne con los hombres que lideran la organización criminal de la Oficina de Envigado. Por sus pasos en Chile Jhon Velázquez, ex jefe de los sicarios del capo colombiano de la droga, Pablo Escobar, instalo en Chile una tienda en la que venderá poleras y los libros que escribió tras su encarcelamiento, De acuerdo con la publicación, “Popeye” el negocio es en conjunto con los dueños de la tienda “El Cartel” de Jorge “Chino” Miranda, Manuel Palma y Robinson Cruces, ubicada en el persa Bío Bío. 

Hoy reconvertido a escritor de bestsellers con millones de seguidores en sus redes sociales, Popeye se permite el lujo de promocionar el turismo Carboneras, Almería, España, en un vídeo que ha difundido un concejal del Partido Popular de la localidad y que ha desatado una gran polémica. El asesino asegura no haber cobrado “un peso” por esta promoción. Sin embargo, Popeye va más allá y ajusta sus propias cuentas. Asegura que el Gobierno español de Felipe González aceptó 30 millones de dólares en efectivo por la liberación de Jorge Luis Ochoa Vásquez -socio de Escobar en Medellín-  y Gilberto Rodríguez Horejuela, patrón del Cártel de Cali. Afirma que ambos capos conocieron a un etarra experto en explosivos en la prisión madrileña de Carabanchel -llamado “Miguelito”- que les enseñaría en suelo colombiano cómo utilizar coches-bomba y desatar la narcoguerra más brutal y sangrienta jamás librada en las calles de Medellín.