Entre benarés y la poesía

«Un extraño camino que nunca he recorrido, Un camino que enlosan tus palabras, Y que si miras bien se corresponde, Con una de las líneas de tu mano»

  (Lo que dices de mí, Jesús Aguado)

A pesar de que Jesús Aguado dice «escribir poca poesía» ha publicado volúmenes como Los amores imposibles o Lo que dices de mí, amén de ser responsable de la antología de poesía devocional de la India, Benarés -Madrid (Indica-Etnos) Y una de sus muchas pasiones es esa fuga constante. «Precisamente uno de mis libros es El fugitivo. Poesía reunida: 1984-2010 procuro hacer muchas cosas para no tener un yo fuerte que me aprisione» En alguna de sus obras o colaboraciones como Benarés una ciudad imaginaria, siempre vuelve una y otra vez a ese lugar distante «Hablamos de una ciudad de peregrinación, de estudio, para los músicos y muy viva en todas las épocas del año. El que va de paso no lo nota tanto como el que se queda. Una ciudad con una energía para el estudio, para la concentración como pocas que yo haya conocido. Ese bullicio no altera. Es precisamente lo que fascina» Quizás hayan sido estas palabras uno de los muchos motivos para que Ramón Rodríguez Llera profesor titular de Historia del Arte y de la Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid haya publicado Sagrada Benarés, Santa Varanasi y que tantos otros autores hayan escrito verdaderos ríos de tinta sobre esta ciudad.

El profesor Óscar Pujol escribía lo siguiente «Benarés se había convertido para mí en lo que ha sido para la India a lo largo de muchos siglos: la capital del conocimiento. Iba en busca del pándit,el erudito sánscrito que puede descifrar los textos y comentarios antiguos de una sabiduría que abarca desde el yoga hasta la lingüistica» o Ana Mª Agud profesora de Sánscrito y de Lingüistica Indoeuropea en la Universidad de Salamanca (Los Poemas del Ser y el no Ser en la Historia) que en uno de sus viajes a Benarés recuerda a un taxista con el que comenzó a hablar y al ver éste cual era su oficio comenzó a recitarle pasajes en sánscrito que obviamente formaban parte de su vida interior. Pero volvamos a nuestro protagonista.

Nació en Madrid y con los años se traslada a Sevilla para luego irse a Málaga y durante un tiempo reside en Benarés. Y es ahora cuando publica ¿En que estabas pensando? Antología de poesía devocional de la India, siglos V-XIX en donde se recogen 368 poemas de 91 autores que vivieron a lo largo de catorce siglos y escribieron en decenas de lenguas y dialectos distintos. Eran miembros de todas las capas de la sociedad. Desde los Brahmanes a los sin casta. Y siguiendo sus palabras «Mi relación con ellos (estos poemas) es discontinua pero intensísima y esencial: me construyen, me interrogan, me ensanchan, me inquietan, me serenan, me embarcan, me empujan, me elevan, me fuerzan. Muchos de estos poemas no los entiendo (por incapacidad o por miedo a que me exijan más de lo que les puedo dar) y otros tampoco me entienden a mí (porque llegó a ellos tapado por miles de libros que descarada o indirectamente les niegan el saludo) pero hemos decidido convivir en la misma casa, en el mismo libro, por que intuimos que en ese no entendimiento se esconden verdades ineludibles» Aguado sopesa una y otra vez las diversas palabras tanto en esta obra como en anteriores pero que parecen formar un todo tanto con la música, con la sensibilidad o con el corazón «Muchos de mis amigos en la India son músicos, y ellos tienen un lenguaje universal privilegiado que les permite cruzar fronteras casi sin enterarse. Es fácil que un músico de la India encuentre en segundos el ritmo con un músico de flamenco o jazz.

Lo he visto tantas veces que ya no me sorprende, aunque en ocasiones me sigue pareciendo un milagro» Ya lo hizo en una obra anterior en donde daba voz a las mujeres (llenando en ambas un vacío) Therigatha. Poemas budista de mujeres sabias; o como él mismo apunta mujeres que han crecido en sabiduría. «Poemas compuestos, probablemente, en magadhi que se han transmitido de forma oral durante siglos hasta que fueron fijados en hojas de palma o incorporados al canón budista pali con ocasión del gran congreso convocado en Sri Lanka por el rey Vattagamani en los años 87 y 77 a. C» Ahora también sus traducciones son importantes tanto en cuanto vierte al castellano textos que se encuentran en inglés como El prodigio que fue India, del poeta y novelista Arthur L. Bashan, o En el Ganges de Raja Rao para una colección dirigida por el filósofo Juan Arnau. O como en su nueva obra colabora en Mistíca Medieval Hindú en su selección de poemas Tukaram (1608-1649) acercándonos sin querer de nuevo a  la poesía y quizás a esa «fuga» constante «Hay toda una corriente filosófica muy arraigada en la historia del mundo que dice que es imposible conocer al otro ni siquiera por aproximación.

Ahora yo sí creo que hay zonas en donde compartimos, en donde nos encontramos. Esas zonas, esos lugares, las nombra el amor, las nombra la poesía, las nombra para muchos otros la religión o al menos cierto tipo de experiencias espirituales. Hay muchas maneras de intentar ser el otro, no solo de aproximarse al otro» y deja caer «Cuando uno se deja ir, de la mejor manera, por el mundo se va desprendiendo de esa arrogancia, de esas murallas que se convierten en polvo en el camino. Creo que así es más fácil encontrar la verdad y encontrar la felicidad, y una verdad pequeñita que tenemos cada uno»  Y volviendo a su «nueva» publicación «De los 91 autores casi todos profesan el hinduismo.

He incluido unos cuantos musulmanes, budistas y jainistas para dejar testimonio, por mínimo que fuera, de la convivencia espiritual que, además de las otras (las militares por ejemplo) también se dieron y se dan en la India» Y quizás estas palabras hayan comenzado hace muchos años en la vida de nuestro autor pero una fecha importante de nuevo quizás haya sido 1987 en donde después de muchas lecturas y encuentros y la ayuda de muchas personas ha podido realizar la obra que presentamos a ustedes: ¿En que estabas pensando? Antología de la poesía devocional de la India, siglos V-XIX.

Por María Parente y Roberto Carlos Mirás

Corresponsal del Diario El Minuto en España