El gatopardismo comunicacional en argentina.

Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambio” esta frase célebre de la literatura italiana  pertenece a la obra  Il Gattopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, y creo un nuevo termino no solo en la cultura si no que, también,  en la política, el gatopardismo político se refiere a las acciones políticas que  cambian algo superficial  pero no modifican por completo el fondo de la cuestión, es decir que no logran la revolución total.

En argentina, durante 12 años gobernó un gobierno con modalidades populista; la búsqueda de un enemigo para aumentar su legitimidad, la adoración de un líder antes que a un partido orgánico o el discurso  hacia la masa son algunas de esas características. Uno de los “enemigos” creados durante el gobierno del FPV fue cierta parte de  la prensa, los diarios clarín y la nación fueron indicados por funcionarios del gobierno como los responsables de cierta parte negativa de la imagen del matrimonio Kirchner incluyendo también a sus periodistas. El punto de quiebre según muchos  analistas políticos fue el conflicto por las retenciones en 2008, claramente la visibilidad de los reclamos del sector agropecuario por parte de la prensa no cayó bien, y al año siguiente se impulsó la ley de servicios audiovisuales que  fue rechazada por gran parte de la prensa nacional.

Desde ese año hasta el 2015 Cristina Fernández de Kirchner  tuvo una pelea feroz con  el periodismo más crítico del gobierno, clarín y la nación fuero blanco de desacreditaciones  por parte del ejecutivo, quien los trataba de mentirosos y de golpistas, los diarios no esquivaban las acusaciones y  respondían con  notas y artículos relacionado a la corrupción del gobierno, todo esto sumado a un enfrentamiento entre los seguidores del matrimonio k y los que votaron en contra, acentuando más  la llamada “grieta”.

Las elecciones  presidenciales pasadas, abrieron un crédito  para un nuevo gobierno, y una nueva relación con los medios de comunicación y con eso una nueva etapa en la prensa argentina. El gobierno de cambiemos anunciaba el fin de la persecución a periodistas opositores por parte de la  AFIP y el fin de la figura del “periodista militante” que se refería a los periodistas que defendían a rajatabla el modelo kirchnerista y no pertenecían al grupo clarín.

Pero, sin embargo, todo cambio y todo sigue estando igual, la frase de la obra póstuma de Giuseppe Tomasi di Lampedusa está más presente que nunca y parece  ser escrita por analistas de la comunicación política en argentina. El gobierno actual   venía con un discurso de paz social y democracia plena pero la realidad muestra otra cosa y lamentablemente para el ciudadano que desea informarse le es muy difícil discriminar las noticias entre verídicas, falsas transgiversadas.

Como hace mucho se sabe la mentira no es el mejor método que tiene un periodista para ser tendencioso como lo era en la primera parte del siglo XX, en la actualidad la descontextualización, la colocación de las noticias en distintas partes del periódico o la repetición de una nueva información, son métodos más efectivos para marcar la agenda de lo que es interesante  en la sociedad o no. Hoy en la argentina como hace varios años, el periodismo se encuentra en crisis, pero pasado ya los tres primeros años del gobierno de Mauricio macri la culpa no recae en el autoritarismo de cristina.

En argentina leer el diario digital El destape y luego leer infobae genera mas confusión que información, la agenda que quiere imponer cada portal es totalmente distinta, mientras que en el primero la corrupción del gobierno macrista es  tema de varias notas, en el segundo la corrupción parece ser un delito que solo cometió el gobierno peronista. El destape  basa sus noticias, en el ajuste fiscal y las consecuencias  del  acuerdo con el FMI  pero para el portal Infobae eso no tiene tanta relevancia como los procesos judiciales en contra de los ex funcionarios del gobierno K.

Lo que una cosa es cierta,  es que el periodismo nunca fue ni será objetivo, pero lo que se vive en argentina es alarmante, el ciudadano promedio tiene que leer más de un diario para informarse y aun así no tendrá un panorama completo del país, claramente  todo diario hace su recorte de la realidad pero cada portal de argentina parece ignorar la mitad de lo que pasa en el país, las líneas editoriales no solo difieren en la óptica donde se mira un tema si no que hasta hablan de cosas totalmente distintas.

El siglo XXI ha sido una época en donde el poder de la  prensa  ha sido descubierto a nivel mundial, en todos los países el publico sabe que  los diarios tienen su línea editorial y defienden sus intereses sean políticos y/o económicos, pero  en argentina se acentuó mas con el  gobierno peronista que ha intentado ponerle nombre y apellido a los intereses de cada diario y a su fin último, el macrismo ha intentado revalorizar el periodismo como un método de diferenciación del populismo, pero con el correr de los días ha caído en los mismos artilugios antes utilizados: desmentidas a periodistas, acusaciones de conspiración y hasta la justicia ha llevado ,a dueños de grandes multimedios opositores al gobierno, tras las rejas.

La prensa tiene su gran cuota de culpa en esta situación, no es justo recaer solo en la política, cuando lo más grave viene de parte del periodismo, aun saliendo airoso en todas las batallas, los diarios no pueden  dejar de  quedar en el ojo de la tormenta en esta crisis de la comunicación, como anteriormente  señalamos el autoritarismo de cristina no puede ser la excusa perfecta para las grandes mentiras que se han dicho en los últimos años  como tampoco el modelo neoliberal de macri no es el salvavidas perfecto de las malas premoniciones hechas por el periodismo crítico, si hay algo que quedo claro, es que se cambió todo a nivel político para que siga todo mal  en la (des)información.

Fabrizio zicchini

Corresponsal en buenos aires para EL Minuto