Cathy Barriga y la arena movediza de maipú

Los ánimos en la Municipalidad de Maipú no son los más tranquilos. El comienzo del mandato de Cathy Barriga como alcaldesa en 2016 parecía ser un punto de quiebre en comparación con los anteriores mandatos. Desde los problemas de Alberto Undurraga (2004-2012) con el controvertido “Caso Basura” (según el exconcejal RN Marcelo Torres, Undurraga acordó con la empresa Proactiva, dedicada a recolección de basura, otorgar el proceso de licitación en temas de basura a cambio de aportes para dos candidaturas políticas) y Christian Vittori (2012-2016) sobre el mismo tema, la llegada de Barriga iba a ser para muchos la reivindicación de una comuna importante en la Región Metropolitana.

Sin embargo, la situación no puede ser más distinta. A partir del comienzo de su período, la alcaldesa y su equipo ha cometido errores no forzados, unos de carácter político y otros que simplemente son merecedores de denuncia. El último –y el más connotado–: las millonarias indemnizaciones que ha pagado la municipalidad por despidos injustificados. Realizados a fines de 2016 –siendo en principio muy apoyados–, los tribunales se han encargado cuestionar el peso de los fundamentos de la municipalidad. Acusando la existencia de “trabajadores fantasmas” contratados en el periodo de Vittori, despidió 470 funcionarios por exceso de contratos. No obstante, si el número de funcionarios al comienzo del periodo de Barriga era de 3.965 (2.737 a honorarios), en abril pasado las cifras son 3.945 y 2.691 respectivamente. Es decir, no hay diferencias sustanciales entre un periodo y otro, por lo que la justificación de la alcaldesa es insuficiente. Esto ha significado que la Municipalidad de Maipú haya pagado alrededor de 920 millones de pesos sumando todas las demandas ganadas por los exfuncionarios (sin contar las cotizaciones impagas por AFP, salud y seguro de cesantía, que triplican el monto). Según proyecciones de concejales, el costo total por indemnizaciones sería en torno a 20 mil millones de pesos, un sexto del patrimonio de la municipalidad.

Aquello implica una irresponsabilidad importante por parte de la alcaldesa y su equipo, puesto que la jurisprudencia ha ido en este último tiempo en favor del trabajador en casos de despidos a trabajadores con contrato a honorario con el Estado: los tribunales han reconocido vínculos de subordinación y dependencia fácticos entre funcionario y empleador independiente de las estipulaciones del contrato, fallando por ende en favor del funcionario en casos de despido injustificado (como ejemplo está el fallo rol N°11.584-2014, entre Juan Pablo Vial contra Municipalidad de Santiago, representada por –en ese entonces– Carolina Tohá). Es decir, miles de millones de pesos de patrimonio público serían destinados solo para pagar platos rotos por acciones negligentes de la alcaldesa Barriga, siendo que existía precedente de lo que podía ocurrir.

A esto se suma el problema en la licitación de la recolección de la basura, en donde a diversos barrios maipucinos no se les recogió la basura, algunos por semanas, atribuyéndole Barriga la irresponsabilidad a Dimensión S.A. (la empresa que terminó contrato para recolectar basura el 4 de octubre pasado). En ese lapso, el Diario La Batalla constató el depósito de desechos por vehículos municipales, siendo para el profesor de derecho y excandidato a diputado Ricardo Camargo una “grave negligencia por el peligro de la comuna en caer en un estado de emergencia salubre”. Seguimos: una denuncia en Contraloría por falta de probidad al promocionar lentes de Influencers Sunglasses, empresa donde es rostro, en la Feria Fuerza de Mujer; exceso de gastos en la presentación de la cuenta pública de la municipalidad (cerca de 48 millones de pesos, 28 millones más que los gastados por Las Condes y 35 más que Providencia); la intervención al Cerro Primo de Rivera (conocido como Cerro 15, patrimonio nacional desde 1991) sin la autorización de la Intendencia Metropolitana ni del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile; la confrontación que tuvo con el concejal RN Alejandro Almendares por sentarse en el asiento del alcalde (desconociendo el artículo 85 de la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, el cual dispone que el concejal electo con mayor cantidad de votos subroga al alcalde en caso de ausencia en el concejo municipal); las reiteradas inasistencias a los concejos municipales; la acusación por la utilizar recursos municipales para las campañas del presidente Sebastián Piñera y el diputado Joaquín Lavín, su esposo. Es un largo etcétera.

A fines de 2018 se cumplirá la mitad del período de Barriga, conocido más por polémicas como estas. Tanto ella como su equipo político han realizado una cantidad inusual de torpezas que lo único que generan es el hundimiento lento pero constante de la gestión municipal en Maipú, y de la vida cívica activa. Siendo la comuna más poblada de Chile, hace 14 años no puede vivir con tranquilidad debido a las acciones –unas polémicas, otras derechamente ilícitas– de tres alcaldes caracterizados por una apariencia de rigurosidad en el cargo, pero que realmente son el reflejos de la política en nuestro país: la falta de probidad y transparencia, la irresponsabilidad en los actos, los personalismos para obtener escaños en cargos públicos, el exceso de la utilización de propaganda y una apatía con los vecinos.

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