Agua en el Desierto más árido del Mundo

Antes, los habitantes de nuestros Territorios “Criaban el Agua” poniendo agua de mar en los lugares donde estaba un poco seco, para que pueda llover, la respetaban y la reconocían no solo como contenedor de vida, no solo como un elemento vital para nuestra propia existencia humana, sino como una “forma de vida” en sí misma. El Agua se sigue relacionando con ellos no solo desde lo físico, sino además desde lo cultural y espiritual.
Como llegamos a transformar al Agua en un bien de mercado?  

El Derecho de Aprovechamiento de Agua, parece ser la respuesta. Es decir, entregamos derecho de Uso y Goce, facultades del dominio,  que en este caso se traducen en obtener una rentabilidad, por ejemplo: empleándola en un proceso productivo o en un procedimiento ambiental donde reporte una utilidad  a quien lo solicite siempre que lo haga legalmente y existiendo disponibilidad, para que se trance en el Mercado.  

Así las cosas, pareciera ser que no vamos bien encaminados con estos temas, que por lo demás, han hecho esperar impacientemente a los que día a día vemos menoscabadas nuestras creencias y tradiciones, tan lejanas a los enfoques y respeto que muestra el legislador  al tratar “el tema del agua”. La cosmovisión de nuestros mayores ancestralmente era y sigue siendo hasta el día de hoy la sabia visión de los Territorios que hoy ocupa nuestra Nación y la de ellos.

Pareciera ser también que en un sistema neoliberal es difícil pretender la Nacionalización de las Aguas… o modificaciones de fondo al Código que nos rige actualmente.

Dado que existen plazos legales corriendo en la Región de Tarapacá debido a la última solicitud de Compañía Minera Paguanta, para trasladar su derecho de Aprovechamiento de Aguas, con la incerteza de las consecuencias que ello implica para la Cuenca de Tarapacá y toda la vida agrícola ganadera de nuestra Provincia del Tamarugal, seria de provecho analizar (entre otras muchas cosas) la posibilidad de que se evalúen los Impactos Socio Ambientales que podría generar el dueño de derechos, que pretenda sacar esos derechos de agua en otro Río o en otra Cuenca, sobre todo cuando la autoridad ha otorgado un derecho, en base a previa  evaluación de la repercusión que ello conlleva a la comunidad y el medio ambiente en lugar distinto al solicitado el 15 de Junio recién pasado.