El caso Maldonado y su utilización política

En estos días fue noticia tanto en Argentina como en Chile el ataque por parte de un grupo de violentos de la sede diplomática argentina en Santiago. Las razones, el caso Maldonado, que ha mantenido en vilo a gran parte de la sociedad argentina durante casi setenta días, hasta que finalmente su cuerpo fue hallado por un equipo de búsqueda de la Prefectura Naval en el río Chubut. Durante el período que fue denunciada la desaparición de Santiago Maldonado – un activista simpatizante de grupos radicalizados mapuches – en el marco de un operativo de desalojo de un corte de ruta, hasta la aparición de su cuerpo, el uso político del caso fue más que notorio. Quién en primer lugar quedó en el ojo de la tormenta, la ministro de seguridad, Patricia Bullrich, quien respaldó abiertamente la actuación de la Gendarmería, cuestionada públicamente por sectores de la oposición, especialmente la izquierda. Cabe destacar que la Gendarmería Nacional es la fuerza federal mejor posicionada frente al liderazgo político, por su profesionalismo y por los escasos escándalos de corrupción. Por ello es frecuente su movilización en apoyo a policías provinciales, programas de seguridad en áreas vulnerables, en el control de disturbios públicos. Esto ha generado también recelos y la competencia con otras fuerzas federales, especialmente la Policía Federal.

La tragedia de Maldonado fue utilizada políticamente por diversos actores, en el marco de una guerra de desgaste al gobierno del presidente Macri. En primer lugar, el grupo extremista RAM – Resistencia Ancestral Mapuche – que era un desconocido para el grueso de los argentinos, hasta que los medios nacionales hablaron de Jones Hualas su líder, y trascendieron una serie de desmanes, que incluyeron atentados al tren histórico que surca el sur argentino conocido como “La Trochita”, actos vandálicos contra los caídos en la guerra de Malvinas, o al monumento del General San Martín. También protagonizaron serios incidentes con empleados de la firma Benetton, propietarios rurales, sedes de autoridades locales.

Una vez lanzada la denuncia por los “testigos” de RAM, con sus distintas versiones sobre camionetas, unimogs, golpes y secuestro, Horacio Verbitsky trazó las líneas troncales del relato en un artículo de Página 12, del 7 de agosto, que sería decisivo: ” Macri ya tiene su desaparecido”.(Novaro, Marcos: Crónica de la invención de un desaparecido. Diario La Nación, 25 de octubre de 2017).  Los errores cometidos por efectivos de Gendarmería en el desalojo, donde trascendieron filmaciones incompletas, testimonios contradictorios entre el personal participante, una persecución de los activistas, que terminó en un lamentable intercambio de piedrazos, fue empleado para armar una suerte de teoría, por parte de organismos de derechos humanos y grupos políticos, para armar un escenario de desaparición forzada de personas.  En el marco de estas gravísimas acusaciones, entró en escena un juez federal que llevo a cabo la pesquisa con un cúmulo de errores. Incluso no hizo valer su autoridad, cuando los mapuches del llamado “Pu Lof”, zona que ocupan ilegalmente, negaron el ingreso de personal policial a rastrillar el área, bajo la excusa de ser “territorio sagrado”. Los medios nacionales no dudaron en hacer llegar agrias críticas al magistrado, que no hizo cumplir la ley y contribuyó a generar más complicaciones.  Los organismos de derechos humanos, altamente politizados, y estrechamente ligados en más de un caso al kirchnerismo, no hicieron más que complicar las cosas.  El CELS y APDH, hicieron acto de presencia, aparecieron testigos, entre ellos el célebre testigo Santana, que en un primer momento denunció la desaparición forzada de Maldonado en manos de la Gendarmería.  Mientras tanto el llamado testigo “E” de identidad reservada si conocía en detalle a Maldonado y las circunstancias que llevaron a que se separara del grupo cuando intervinieron las fuerzas federales.  La politización llegó a Buenos Aires con multitudinarias manifestaciones, donde hablaron los familiares. Luego hubo desmanes, con acusaciones cruzadas entre el gobierno y sectores opositores echándose la culpa.

A lo largo de setenta días, en los medios televisivos, seguíamos el día a día, nuevas teorías e hipótesis, entrevistas a políticos, expertos y pseudos expertos….y porque no, más de un charlatán, opinando de algo sumamente delicado. La averiguación de paradero de un joven, que no se tenía certeza de su destino.  Todo esto se desarrollaba en el marco de un clima electoral, ya que el 23 de octubre era la votación para elegir senadores y diputados, donde el gobierno y la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner se jugaban mucho. En el caso del primero mantener unida la heterogénea coalición Cambiemos, y en el caso de Fernández de Kirchner, la posibilidad de no correr la suerte de muchos de sus ex funcionario hoy en la cárcel y aspirar a ser la líder de un peronismo huérfano de liderazgo sólido.

Los días pasaban y la investigación seguía estancada, pareciera que el peor escenario, el de desaparición forzada, era posible con el consiguiente impacto político. De alguna manera el arco político buscaba emplear este drama en su propio beneficio, incluyendo el propio RAM y su lider Jones Hualas, quien manifestó su idea de crear una suerte de estado mapuche y reivindicar la violencia política como arma para sus propósitos. Algo lamentable, el pasado reciente argentino, tiene una pesada herencia aún no resuelta por la violencia de los 70. Los errores del gobierno en materia de comunicación, fueron explotados a fondo por el kirchnerismo y la izquierda.

Pocos días antes de las elecciones, hubo importantes novedades, por empezar un nuevo juez interviniente, el Dr Gustavo Lleral y la aparición   – martes 18 de octubre – del cuerpo sin vida de Santiago Maldonado. Este fue ubicado en un sector de río Chubut, según fuentes judiciales por los informes del testigo E, luego desmentidas como dijo el propio juez Lleral. El cuerpo estaba flotando a 300 metros río arriba del lugar del lugar donde Santiago desapareció, y a 120 metros de una casa de seguridad del denominado “Pu Lof”. La primicia periodística fue de Christian Sanz, especializado en periodismo de investigación y generalmente de cuestiones muy sensibles.  La familia pocas horas después reconoció formalmente el cuerpo, que fue hallado entre otras cosas con el Documento Nacional de Identidad y una tonfa retráctil, suerte de bastón de autodefensa en una de las manos de Maldonado.

La aparición de Santiago, generó nuevas dudas entree ellas,  el estado del cuerpo, luego de setenta días estar en el agua y que dista, según opiniones expertas de un cuerpo de haber estado tanto tiempo en dicho medio. La respuesta sin ninguna duda estará en las pericias llevadas a cabo actualmente en el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El Minuto, por medio quién les escribe estuvo presente en la llegada del cuerpo de Maldonado. Este fue trasladado vía aérea desde Esquel hasta Buenos Aires y de allí luego escoltado por fuerzas especiales de la Policía Federal hasta la Morgue. Se hizo un gran silencio, muestra que la opinión pública estaba impactada con la aparición del cuerpo y ahora la duda, las razones de su muerte.

Los primeros informes que trascendieron sobre el estado del cuerpo de Maldonado, genera dudas sobre como fueron sus últimos momentos con vida. El cuerpo no muestra signos de violencia, o sea no murió a consecuencia por lesiones ocasionadas por terceros. En la autopsia participaron nada menos que medio centenar de expertos, entre los designados por los familiares y los de la Justicia Federal.  Uno de los puntos de debate fue la cantidad de días que el cuerpo permaneció sumergido en el agua. Una parte de los peritos coincidieron en que el cadáver estuvo al menos 60 días en el río. Pero el resto de los expertos todavía quiere hacer más estudios para determinarlo fehacientemente. Oficialmente esto no se dejó asentado en el acta. Aún faltan análisis citopatológicos, toxicológicos, genéticos, entomológicos y geológicos y estudios complementarios de cotejos con los materiales como barro y agua encontrados en el lugar del hallazgo en el río Chubut. (fuente Diario La Nación)

Los misterios continúan, el llamado testigo “E” que aparentemente estuvo en todo momento con Maldonado e indicó donde estaría el cuerpo,  desapareció, como indicó el diario Clarín. El citado diario afirma, que tuvo acceso a un expediente judicial, donde el testigo E, afirmaba que Maldonado fue llevado a una camioneta de Gendarmería. Luego se desdijo de su declaración – jurídicamente si esto fue así, su valor testimonial es endeble – mientras que activistas de la comunidad Cushamen, abogados de derechos humanos, periodistas del diario Página 12, aseguraron que las declaraciones del testigo E, están en un informe elevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero sea como fuere, el juez federal interviniente, Dr Lleral, negó la existencia del llamado testigo E, y que este nunca ha estado en el expediente que tramita ante su juzgado. “El testigo E no existe en el expediente. Nunca declaró ante sede judicial, nunca tuvo contacto conmigo ni con nadie de este juzgado. Desconozco quién es el testigo E. Pudo haber declarado extrajudicialmente, como tantas personas que hablan tantas cosas de las cuales no sabemos si es verdad o mentira”, señaló el magistrado en declaraciones a los portales de Página 12 y La Nación.  (Fuente Diario Perfil).  El magistrado indicó que el cuerpo de Maldonado fue encontrado gracias a los rastrillajes efectuados en base a sus directivas.  Los misterios continúan, las dudas siguen presentes y habrá que esperar el dictamen final de la autopsia.

La aparición del cuerpo de Maldonado, libró al gobierno de la mancha de tener “un desaparecido” pero quedó puesta en evidencia una serie de circunstancias, que precisan ser revisadas. La actuación de la Gendarmería sin ninguna duda, estuvo cargada de claroscuros. Sus errores llevaron a un escándalo político. La Justicia se mostró débil con la comunidad del Pu Lof, que pusieron condicionantes que afectaron la investigación, sin ninguna duda por motivaciones políticas, pero abiertamente ilegales. En materia de comunicación el gobierno no se manejó bien y eso fue explotado por la oposición, especialmente por el kirchnerismo (olvidándose que durante su gestión el testigo Julio López por juicios por hechos durante el régimen militar desapareció sin dejar rastro y nunca el tema fue resuelto) y otras organizaciones políticas que buscaron algún tipo de rédito político. Las elecciones, pusieron en evidencia que el caso Maldonado no tuvo la influencia que creían muchos.

Finalmente queda el tema del grupo extremista RAM, que acumula setenta causas penales que incluyen acusaciones muy graves. Los delitos van desde privación ilegítima de la libertad y simulacro de fusilamiento a incendios en puestos de estancia, plantaciones forestales, refugios en parques nacionales como el Neumeyer y el Jakob, galpones y maquinarias agrícolas de productores de frutillas, abigeato, sabotaje al tendido eléctrico y hasta la destrucción de un emblema patagónico, como es la legendaria Trochita. Desde hace dos años, el tren a vapor debió reducir de 402 a 25 kilómetros su histórico recorrido por la obstrucción y el corte de sus vías (fuente Diario la Nación). Este grupo por ejemplo “Además de incendiar la estación Bruno Thomae, RAM nos impide atravesar su territorio -cuenta Yanina Sanpedro, coordinadora de Turismo de El Maitén-. Y nosotros no nos arriesgamos a pasar con pasajeros y menos con turistas extranjeros. Es doloroso porque esa locomotora a vapor de 1922 es el orgullo del pueblo y una fuente de ingresos por los servicios de charter, que antes por US$ 10.000 eran contratados por extranjeros para unir en dos días Esquel con nuestro pueblo.” (La Nación). Los ataques incluyen objetivos turísticos, como un refugio construido en Cerro Azul, que fue reducido a cenizas. Los ataques datan desde 2013, siempre son sorpresivos, de noche, en parajes alejados lo que dificulta el accionar de las fuerzas policiales provinciales y federales.  En la localidad de El Maitén, a pedido de la comunidad Cushamen, fueron desplegados elementos de Gendarmería para disuadir no solo al RAM sino otro grupo violento, Movimiento Autónomo del PuelMapu (MAP).

El reconocido diario La Nación tuvo acceso a un gravísimo hecho contra un empleado rural de la empresa Benetton La lectura de un informe sobre el grupo, elaborado por el Ministerio de Seguridad, grafica la saña con la que RAM somete a sus pares, como le sucedió a Nicanor Rayel, por ser empleado del grupo Benetton, enemigo declarado de RAM. Frente a su esposa y sus tres hijos, lo sacaron del rancho en medio de la noche, lo conminaron a permanecer dos horas en las gélidas aguas del río Chubut, mientras lo amenazaban de muerte y le disparaban cerca en el agua para que entregara dinero y armas. Luego, le quemaron el puesto.  Esto generó profundos trastornos psicológicos.

En lo que concierne al Pu Lof de la Resistencia, que usurpó 1300 hectáreas a la empresa CTSA en 2015, por 15 encapuchados. Su agenda es la creación de una Nación Mapuche en los territorios de Argentina y Chile. Gendarmería incautó en diversos allanamientos armas y manuales. Sin ninguna duda es una suerte de conato de insurgencia, todavía en una etapa de consolidación y de “gimnasia revolucionaria”. A pesar que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas promueve mecanismos de diálogo, RAM se niega a ello. Mientras tanto en otros puntos de las provincias de Río Negro y Neuquén, hubo tomas, o mejor dicho usurpaciones, que terminan en juicios eternos, donde los propietarios afectados bajan los brazos. Generalmente modestos productores agrícolas, pero también en bienes del Estado argentino.

La tragedia del caso Maldonado puso en evidencia la existencia de un conflicto, que en el mediano plazo se agravará, sino existen las respuestas adecuadas, desde lo político, económico y también legal. Chile y Argentina deben cooperar, para garantizar los derechos y libertades consagrados en sus Constituciones. La estrecha cooperación y un accionar eficaz y contundente con estos grupos, que en el fondo son enemigos de la democracia, será clave para restablecer la seguridad, factor vital para garantizar la paz y la libertad.

Las fotos corresponden al Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en Buenos Aires, donde la gente ha levantado una suerte de “santuario”

Fotos exclusivas de este corresponsal para El Minuto.

Por el Dr Jorge Alejandro Suarez Saponaro

Corresponsal en Buenos Aires Diario El Minuto.