Uso eficiente de la energía, paso primordial para el desarrollo del país
A propósito del próximo cambio de gobierno y su política energética, estudios realizados por la Comisión Nacional de Energía (CNE) a través de su Programa País Eficiencia Energética (PPEE), se aprecia un fuerte aumento en la preocupación de la gente por cuidar y ahorrar energía.
Se concluye, entonces, que en Chile existe una conciencia general de que el ahorro de energía es un tema relevante, la empresa privada a su vez ya cuenta con un compromiso claro sobre el uso eficiente de la energía.
Casi un 60% de la electricidad que consumen las familias chilenas se debe al uso del refrigerador y la iluminación. Sin embargo, a medida que las sociedades se desarrollan, como es el caso de nuestro país, no siempre lo hacen de un modo eficiente. La eficiencia energética no es más que utilizar en forma inteligente la energía. Además de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, los países pueden disponer de más servicios y comodidades y los hace también menos vulnerables ante posibles crisis de suministro. La competitividad de los países depende, entre otros aspectos, de sus niveles de eficiencia energética; es decir, de la cantidad de energía que consumen por cada unidad de producto producido o de servicio prestado. El que logre producir y entregar servicios equivalentes con menor gasto de energía, será más competitivo. Las naciones desarrolladas llevan 30 años trabajando en programas de eficiencia energética y han logrado que sus consumos de energía crezcan considerablemente menos que sus economías. Por lo tanto, han desacoplado las curvas de crecimiento sin disminuir su crecimiento económico y mejorando así la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, en Chile el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido a la par con el consumo de energía.
Son múltiples los beneficios que se derivan del uso eficiente de energía para Chile, las propuestas en este campo son viables tanto por sus recursos energéticos renovables, como por capacidad técnica e industrial, además de la necesidad de diversificar las fuentes de energía y cumplir el compromiso de reducir las emisiones de gases.
Aunque el uso eficiente de la energía debiera ser un asunto prioritario para todos los sectores productivos, el foco está en el sector industrial, el cual tiene la más alta demanda de energía primaria y de este modo el más alto potencial para el ahorro y conservación energética a través de medidas económicas y técnicas. Aplicar eficiencia energética implica generalmente modificar los procesos industriales.
Tanto desde el punto de vista económico como ambiental, el uso eficiente de la energía puede ser una importante fuente de negocios, ya que la adecuada inversión en eficiencia energética, incrementa las utilidades, favorece la productividad, la calidad del producto y hace la empresa más competitiva.
Por uso eficiente de energía, a nivel de empresa, entendemos el esfuerzo continuo, organizado y estructurado por reducir el consumo de energía o su costo, sin perjuicio de la calidad de los bienes o servicios producidos, del volumen de producción, del confort del personal, ni de la rentabilidad de la empresa.
Se deben analizar las posibilidades de ahorro, evaluar las posibilidades de minimización o uso eficiente de energía a través de acciones como capacitación, cambios tecnológicos, auditorias energéticas, etapas en las que ya se ha venido trabajando y en las que aun queda mucho por hacer.
Por: Jorge Vasco / Editor General




