Opinión: ¿Es posible reformar el Sename?
El diputado Jorge Ulloa expone sus ideas sobre como deben ser los nuevos centros de reinserción juvenil. Trabajo y exaltar valores positivos están dentro del plan ¿Se podrá lograr?
En mi infancia, mis padres me enseñaron que la única forma de perseverar en la vida se cimienta en valores como la rectitud, honestidad, esfuerzo y disciplina.
En el ejercicio de mi función parlamentaria, he observado con profunda preocupación cómo ha aumentado el número de personas que acuden a mi oficina afectados por la delincuencia adolescente. Me doy cuenta que la realidad delictual juvenil ha superado a los mecanismos preventivos y de reinserción social establecidos por la ley y que son ejecutados por el Sename.
La realidad delictual juvenil exige una profunda reforma en la forma en que encaramos dicha problemática. Nuestra sociedad no resiste más la multiplicación de los “Miguelitos”,”Cisarros”, “Cocacolas” y “Loquines”, como tampoco los bochornosos incidentes al interior de centros del Sename, como el sucedido hace algunas semanas en Concepción.
Por tal motivo, propongo la creación de Internados de Alta Disciplina, alternativos a los actuales. Centros de internación en régimen cerrado y semicerrado, en donde aquellos jóvenes que hayan cometido delitos de gravedad o presenten una conducta delictual reiterativa, sean sometidos a un régimen formativo estricto, a cargo de funcionarios con experiencia en instrucción de jóvenes.
En efecto, estos centros no sólo se encargarán de la disciplina y reorientación de nuestros adolescentes con problemas, sino que buscarán la entrega de valores como la verdad, honestidad y el esfuerzo. Estos centros deberían apuntar a la continuación de los estudios formales y a que comprendan que son parte de una comunidad nacional. Buscarán la reinserción escolar en aquellos casos en que así se amerite, impondrán la ejecución estricta de programas de desintoxicación de alcoholismo y drogadicción y pondrán énfasis en el desarrollo de programas deportivos y artísticos, estimulando los casos destacados.
Sé que más de alguna cuestionará esta iniciativa, pero estoy convencido que si las familias, por las más diversas razones, no han podido entregar a sus hijos la formación valórica y moral que les corresponde, a mi juicio es deber del Estado suplir dicha situación en aras de la paz social. Sólo con valores podremos reorientar sus vidas y sacarlos de la delincuencia y los vicios, que tanto daño han hecho a nuestra sociedad.
Por Jorge Ulloa
Diputado por el distrito 43 de Talcahuano






